La primera oficial trans de la Policía Federal denunció al kirchnerismo

Analía Pasantino dijo que sufrió “un grosero acto de discriminación” y señaló un doble discurso del Gobierno frente a la diversidad y los derechos humanos; desde Seguridad indicaron que aspiraba a un cargo que demandaba ingenieros y no abogados.


Analía Pasantino es abogada diplomada en género, derechos humanos y derecho internacional. Hace algunos años, su nombre trascendió al convertirse en la primera oficial en jefe trans de la Policía Federal Argentina.


Este lunes, en su cuenta de Twitter, denunció que “en un grosero acto de discriminación y estando en el primer lugar para el ascenso”, éste le fue negado “arbitrariamente”, tras lo cual fue pasada “a disponibilidad”.


“Soy comisario y estaba para ser comisario inspector, sino ascendés es automática la desafectación de la fuerza y se acabó tu carrera, así de crudo y cortito. Había hecho el curso para el ascenso, había aprobado, por supuesto, y cuando se producen los nombramientos, quedamos tres afuera, de once en total que estábamos en condiciones de ascenso”, contó en diálogo con Rodrigo Ipolitti en Informados al Regreso por Cadena 3 Rosario.


"No sé qué hacer, me agarró en frío, no me esperaba esto, menos en este momento. La decisión fue política. La junta que se reúne, evalúa y hace un orden de mérito, eso tiene que elevarlo a la máxima autoridad ministerial, que es la que termina avalando o denegando los ascensos. Es evidente que la decisión fue política”, amplió.


Analía, de 54 años, hizo su “transición” en 2008, estando en la fuerza, y continúa en matrimonio con Silvia, su esposa desde antes de ese proceso.


A la hora de repasar los antec

edentes que pudieran haber llevado a este desenlace, la comisaria relató: “Me habían echado de la Policía Federal en 2011 por ser trans, y después de años de batallar legalmente logré que me reincorporaran en el año 2017. Luego accedo al grado de comisario, cambia el color político de turno y bueno, literalmente me pusieron en el freezer hasta este momento, que me terminan separando de la fuerza”.


“Tranquilamente me podrían haber ascendido, lo demostré a lo largo de todo este año, pese a estar en una dependencia no operativa o con poca productividad, he elevado proyectos de trabajo”, expresó.


Por último, más allá de su pelea por volver a la fuerza y obtener el lugar que le corresponde, se refirió a la posibilidad que le genera a otras personas la difusión de su caso y a la robustez de algunos hábitos en la estructura policial.


“Muchas chicas me han llamado y se han animado a transicionar. No es que quiera ser ejemplo, solo dejé de mentirme y transicioné. Eso impulsó a muchas chicas y chicos a transicionar en la fuerza. Puedo decir que hay unos cuantos oficiales que están en la carrera ya viviendo con su identidad femenina, pero para que esos jóvenes oficiales lleguen a tener la jerarquía, va a pasar mucho tiempo”, concluyó.

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